Ezequiel Berrio y dos de sus hijos con las
briquetas de virutas metálicas compactadas.

Marino Berrio patenta un proceso para inertizar los residuos metálicos.

La toxicidad de las miles de toneladas de virutas metálicas que se producen en los procesos de mecanización, debido a su impregnación con taladrinas (los fluidos de corte), origina un problema medioambiental que exige una solución eficaz. Una empresa torrelaveguense, Marino Berrio, ha ideado un sistema para limpiar los residuos metálicos y convertirlos en briquetas inertizadas que han encontrado una buena acogida en fundiciones y acerías de todo el país.

 

La existencia en Cantabria de un potente sector relacionado con la transformación del metal y de los abundantes residuos que esa actividad genera, plantea problemas para su recogida y eliminación que, al mismo tiempo, pueden ser fuente de nuevos negocios.
Así lo ha entendido la empresa torrelaveguense Marino Berrio, que ha puesto en marcha un procedimiento para transformar las virutas metálicas y recortes procedentes de los procesos de mecanización en un material compacto, manejable y no tóxico que ha encontrado una gran acogida en las plantas de fundición. Las briquetas fabricadas por esta empresa, no solo se funden mejor que las virutas metálicas, sino que también han sido limpiadas de taladrinas, una emulsión muy contaminante, que se aplica durante el proceso de mecanizado para reducir el calentamiento por fricción del metal.

El procedimiento de Marino Berrio reduce el porcentaje de taladrinas bastante, por debajo del máximo admitido por la legislación de la Unión Europea ( el 3%), con lo que se resuelve la dificultad para recuperar los fluidos de corte una vez que se mezclan con los restos del metal. La importancia de este problema se pone de manifiesto por el hecho de que en Cantabria se producen cada día cerca de 120 toneladas de virutas, impregnada en mayor o menor grado de taladrinas, son recuperadas como material de fundición. Ninguno de los sistemas aplicados hasta ahora -decantación o centrifugación- ha conseguido reducir la toxicidad de esos residuos metálicos a niveles semejantes a los alcanzados por Marino Berrio, cuyo procedimiento viene avalado por un estudio realizado por las Universidades de Cantabria y Zaragoza.

La prensas instaladas pueden producir 125 toneladas diarias de briquetas metálicas.

El sistema patentado por Marino Berrio, y en el que ha invertido más de un millón de euros, se basa en la aplicación de potentísimas prensas que comprimen las virutas -previamente tamizadas para evitar impurezas- a una presión de 3.400 kg/cm². EL producto obtenido son unos pequeños cilindros compactos de entre ocho y diez kilos de peso cuyo contenido en taladrinas se ha reducido por debajo de 1%, tal y como se refleja en los análisis realizados pos la Universidad de Cantabria. El aceite o fluido de corte extraído de las virutas se canaliza hacia unos depósitos para ser retirado después por un gestor autorizado en el tratamiento de ese tipo de residuo.

 

 

 

 

En el estudio llevado a cabo por el Departamento de Procesos de Fabricación de la Escuela de Ingenieros Industriales, se han analizado también cuestiones como la salubridad para los operarios que fabrica las briquetas -ausencia de vapores o de temperaturas demasiado elevadas debido a la fricción- y la seguridad de su utilización en las fundiciones, donde la inexistencia de poros evita estallidos. En todas las pruebas realizadas los resultados han sido satisfactorios y las briquetas que han comenzado a fabricar Marino Berrio cuentan ya con pedidos de acerías y fundiciones de varias comunidades autónomas.

Las dos prensas instaladas por Marino Berrio tienen capacidad para producir entre 100 y 125 toneladas diarias de briquetas, y empresas como Fundimotor consumen ya cerca de 1.000 toneladas al mes de este nuevo producto.

De la potencialidad de este negocio da idea el hecho de que en España la producción de viruta metálica asciende a 1.800.000 toneladas, de las que tan solo 40.000 se embriquetaron. No se puede olvidar, tampoco el efecto medioambiental que supone la retirada de taladrinas, si se tiene en cuenta que hoy no hay constancia de qué sucede con la mayor parte de estos residuos.

Confirmado el interés del mercado en este nuevo producto, y la disposición a asumir el coste algo más elevado que supone la utilización de briquetas inertizadas en vez de viruta metálica a granel, el único problema que preocupa a la empresa cántabra es la obtención de materia prima suficiente para dar respuesta a la demanda potencial. Marino Berrio, que es el único gestor autorizado para la recogida de residuo metálicos peligrosos que existe en estos momentos en Cantabria, se ha visto precisado a traer virutas metálicas de otras comunidades aunque la producción diaria de Cantabria bastaría para alimentar sus dos prensas a plena producción.

Al margen de las dificultades logísticas que plantea acceder a todas las empresas de la región que generan virutas metálicas, la progresiva sensibilización de los pequeños talleres sobre la peligrosidad de este tipo de residuo facilitará la aplicación de soluciones como la propuesta por Marino Berrio que ha sido acogida con interés por la Consejería de Medio Ambiente.

El peso de las briquetas oscila entre 8 y 10 kilos.

La eliminación de las taladrinas antes de su refundición es un objetivo perseguido desde hace años por las autoridades medioambientales de todo el país, aunque los métodos empleados hasta ahora no varían mucho en cuanto a su eficacia.

En talleres y plantas de mecanizado de Cantabria comienza a ser frecuente la existencia de cubetas de decantado donde los residuos metálicos pierden por gravedad parte de la taladrina con que quedan impregnados en los procesos de mecanización. De este modo y dependiendo del mayor o menor tiempo de decantación, se consigue que la emulsión se reduzca desde el 12% inicial hasta cifras que en el mejor de los casos, alcanzan el 3.5%.

Hasta ahora los resultados más favorables se conseguían con el sistema de centrifugación, de aplicación muy reciente en España y del que se ha dotado hace un año a la planta de Robert Bosch en San Felices de Buelna. El procedimiento consiste en hacer girar los residuos metálicos a velocidades muy elevadas hasta conseguir que la emulsión salga desprendida. En comunidades, como la vasca o la catalana, esta opción estimulada con ayudas públicas, ha comenzado a imponerse y las empresas que más residuos generan han comenzado a dotarse de instalaciones de centrifugación. En muchos casos esta maquinaria suele acompañarse de un circuito cerrado que permite reutilizar el fluido de corte que se recupera.

Aunque la presencia de taladrina en los residuos centrifugados se encuentra dentro de los límites legales, la posterior fundición de las virutas metálicas plantea problemas de homogeneidad en la combustión, algo que no ocurre con el embriquetado.



Un procedimiento industrial que consiste en someter a altísimas presiones a las irutas metálicas procedentes del mecanizado introducidas dentro de una matriz.
Si la viruta, como es normal, está impregnada de taladrinas o aceites, estos son, prácticamente eliminados, y en todos los casos se configura un sólido perfectamente manejable y transportable.

 

 

 

La masiva eliminación de las taladrinas y aceites que contiene las virutas metálicas. Es el sistema más efectivo de minimizado que se utiliza actualmente en la industria mundial. El contenido de fluido que acompaña a las virutas es del orden de 1%, que viene a ser el 50% del que contiene las virutas tratadas mediante centrifugado.

 

 

 

 

La eliminación del fluido de corte modifica las características de la viruta, pasando de ser un residuo peligroso a un residuo no peligroso.
De acuerdo con las últimas legislaciones, tanto europeas como nacionales, en ningún caso es residuo peligroso, ya que el valor de su ecotoxicidad es mayor que 3000 EC50 y la concentración menor que 3%. Se considera un factor muy importante que la briqueta sea un residuo no peligroso, tanto para su manipulación, tratamiento o transporte.

 

 

El reciclaje de las briquetas mediante una fusión posterior, se realiza en unas situaciones ideales. Por las altas presiones que se ha sometido a la viruta, del orden de 4.000 kg/cm², el sólido configurado cuando se le incorpora a la colada en el horno de fusión, no tiene peligro de fisuras, desmoronamientos, estallidos o explosiones.

La compacidad de las virutas imposibilita la opción de que parte de ellas salga por la chimenea junto con los humos, contaminando el ambiente. La ausencia de fluidos de corte favorece la uniformidad de la composición final de la colada.

 

 

Aunque se trabaje con elevadísimas presiones de embriquetado y se manipulen fluidos de corte, la salud de los operarios que atienden las instalaciones no corren ningún riesgo.
El operario no tiene contacto con el fluido de corte, ya que el que escurre es recogido en bandejas y enviado por conductos subterráneos a depósitos especiales, para que sea retirado por un Gestor de residuos Peligrosos.

A pesar de los altos rozamientos que se generan durante el proceso de embriquetado, la temperatura en el núcleo de la briqueta no sobrepasa los 40º centígrados, por lo que evaporación de fluidos y creación de humos y neblinas es prácticamente nula.

 

En el ADR2001, norma Europea vigente sobre el trasporte internacional de mercancía peligrosas por carretera, no recoge estas briquetas como mercancía peligrosa, y por sus características no existe la posibilidad de catalogarla como tal.
El posible escurrido natural de fluido es nulo. En las condiciones atmosféricas más desfavorables sus lixiviados tendrían ecotoxicidad, ph y conductividad dentro de los límites admitidos como productos no peligrosos. Destacaremos la sencillez de su transporte debido a su reducido volumen y su cómoda manipulación.

 

 

 

La producción de viruta anual en España es de 1.800.000 Tm, de las cuales las embriquetadas no llegan a 40.000 Tm, que representa solamente el 2,22% del total.
Entendemos que las causas se deben a la modernidad de la tecnología de minimización y, fundamentalmente, al elevado costo de embriquetado.

Por las altas presiones de embriquetado, necesaria uniformidad de composición de la briqueta, por los sistemas de tamizado y triturado y por la limpia recogida de los fluidos de corte escurridos, el costo de la planta de embriquetado es muy alto.
El fluido de corte escurrido en el embriquetado, de acuerdo con al Legislación actual, debe ser retirado por un gestor de Productos Peligrosos, por lo que tenemos un coste adicional que encarece considerablemente el proceso.

 

En Cantabria diariamente se producen más de 100.000 kg de viruta húmeda que vienen a suponer 30.000.000 kg anuales. Los kilos de fluido de corte arrastrados por las virutas son del orden de 1.000.000 de los cuales 700.000 se recuperarían en el supuesto de que el total de las virutas fuesen embriquetadas.

 

 

 

 

 

Entendemos que las empresas que minimizan virutas metálicas en Cantabria, transformando un residuo peligroso en no peligroso, deberían tener ayudas por parte de la Comunidad Autónoma. La vigilancia del cumplimiento de las normas europeas, nacionales y comunitarias, sobre residuos peligrosos y mercancías peligrosas entendemos que debe ser un factor prioritario.

Es necesario que en Cantabria, como en otras Comunidades Autónomas, que ya las tiene desde hace muchos años, se concedan subvenciones específicas a fondo perdido para inversiones cuando tengamos mejoras del impacto ambiental de la actividad industrial, siendo el minimizado de virutas metálicas un tema prioritario. El alto costo de la retirada de los fluidos escurridos por el Gestor de Residuos Peligrosos, creemos que también debería estar subvencionado directa o indirectamente.

 

En Cantabria, en Santiago de Cartes y Campuzano, existe una planta embriquetadora de virutas metálicas, propiedad de Marino Berrio, capaz de absorber los 100.000 kg que se generan diariamente en Cantabria.

En sus instalaciones tiene dos líneas de embriquetado:

a) Embriquetado con prensa hidráulica vertical MHG.
b) Embriquetado por prensa hidráulica horizontal LIDEMANN.

 

 

Tipo de residuo: No peligroso
Tipo de mercancía: No peligrosa
Fluido de corte: 1%
Presión de embriquetado: 4.000 kg/cm²
Diámetro: 140 mm
Altura: 120 mm
Peso: 12 kg
Escurrido en 48 horas: 0,12 g/briqueta
 
EMBRIQUETADO
Temperatura adquirida: 40º C
Humos y vapores: NO
 
DENSIDAD APARENTE
Acero: 5,8 kg/dm³
Fundición: 5,5 kg/dm³
Aleaciones de cobre: 6,2 kg/dm³
Aleaciones de aluminio: 2,6 kg/dm³
 
LIXIVIADO
Ecotoxicidad: 50.000 EC50
PH: 9
Conductividad eléctrica: 60 s/cm
 
EN EL RECICLAJE POR REFUSIÓN
Posibilidad de estallido: NO
Posibilidad de grietas: NO
Posibilidad de desmoronamientos: NO
Posibilidad de explosión: NO